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15 Dic, 2015 | Haga un Comentario

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Por: Luis Britto García

No hubo derrota popular más dura que el 27 de febrero de 1989, cuando fueron asesinados millares de civiles que se rebelaron contra el FMI.

Igual de grave fue la del 4 de febrero de 1992, cuando decenas de militares patrióticos perdieron vidas o carreras; el triunfo de la derecha parecía definitivo.

La oposición ganó 112 de 167 escaños en la Asamblea Nacional. Tres de ellos con representantes indígenas, a quienes el bolivarianismo concedió más derechos que cualquier otro gobierno. Son más de las 2/3 y las 3/5 partes que la Constitución exige para medidas de gravedad extrema. No corresponden a un crecimiento de la derecha, que en la elección presidencial de 2013 obtuvo 7.363.980 sufragios y ahora junta 7.707.322, apenas 4,22% más. Se trata de una abstención de los bolivarianos ante la inacción del gobierno contra corruptos, acaparadores y especuladores.

Falta un año para las elecciones de gobernadores y asambleas legislativas de los estados. Durante ese año, la derecha tratará de destruir el bolivarianismo. Alegará que la derrota es un plebiscito que obliga a la renuncia del Presidente; convocará referendos revocatorios; destituirá vicepresidentes y ministros mediante votos de censura; negará sanción para la Ley de Presupuesto y créditos adicionales; para celebrar contratos de interés nacional y designar jefes de misiones diplomáticas permanentes. 

También aplicará fatalmente de nuevo las medidas neoliberales que ya una vez le quitaron el poder. Derogará la ley habilitante y todas las que consagren beneficios sociales. Continuará acaparando, especulando, subiendo precios hasta hacerlos incosteables. Derogará prestaciones sociales de los trabajadores y restablecerá créditos indexados, con intereses sobre los intereses. Liberará precios, alquileres y tasas de interés, y negándole recursos aniquilará progresivamente subsidios, educación gratuita, pensiones y misiones. Así devolverá sus votantes a la izquierda.

Acabando con acaparadores, especuladores y corruptos, el bolivarianismo se reconsolidará antes de ese año o nunca.