Firma

16 Oct, 2015 | Haga un Comentario

Por: Roberto Malaver

Yo no sé de agujas, solo sé que María cose! La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, nos invitó a firmar un acuerdo para respetar los resultados de las elecciones parlamentarias. Se nota que no nos conoce, ¿cuándo carajo hemos respetado nosotros alguna vaina? Allí está la quema de universidades, y de todo tipo de vehículos públicos y guarderías y ¡vivan las guarimbas, no joda! Y claro, para justificar que no vamos a firmar, aparece Julio –Matemático– Borges diciendo que sin observadores internacionales nosotros no firmamos esa vaina. Sabemos que Unasur viene, y viene con sus acompañantes, porque es verdad, eso de que a estas alturas un país para celebrar unas elecciones tenga que invitar a observadores, esa vaina es propia de países pendejos, que tienen que observarlos para ver si hacen bien su vaina, eso lo sabe Matemático Borges, pero como él cree que está en el poder, entonces él manda y pide observadores para no firmar un carajo.

No firmamos nosotros contra el decreto de Obama que, de paso, es una vaina más arrecha que esa firma en el CNE, porque ese decreto de Obama dice que somos una amenaza extraordinaria para Estados Unidos, ¡qué chistoso es el compañero Obama! Nosotros no firmamos contra ese decreto de guerra a muerte, y salieron los chavistas, que uno no sabe de dónde carajo sale tanto chavista, y ¡zas!, 11 millones de firmas por el buche, y allí cayó también la firma del excompañero Ricardo –Ismaelillo– Sánchez. Es evidente que si no firmamos contra el compañero Obama, mucho menos vamos a firmar eso del CNE, porque, de paso, si ganan los chavistas, ¿quién carajo va cantar el fraude? Espoleta Allup ya no tiene moral para hacer esa vaina otra vez, y Embajada Radonski mucho menos puede estar llamando a descargar cualquier vaina, es decir, ahora de repente lo podría hacer el secretario ejecutivo que tenemos, pero ese bicho es más pavoso que un gato negro cruzando la esquina.

Tampoco nos importó un carajo la reclamación del Esequibo es nuestro, y menos mal que no se les ocurrió llamar a firmar. Y hay que recordar una vainita que nos tiene bien preocupados, nosotros publicamos un remitido llamando a la Salida en nuestro diario El Nacional, es decir, a un gobierno de transición, y después empezamos a recoger firmas en nuestro campo de batalla, la Plaza Brion, y allí no recogimos ni cien firmas, después nos hicimos los Ismael –Talanquera– García, y nos olvidamos de esa vaina. Así que si no nos firman a nosotros, nosotros tampoco firmamos un carajo.

El papá de Margot entró gritando: “Firmeza. Firmeza. Eso no lo firma la Mesa”. Y se metió directo en el cuarto, y parecía que se le había olvidado darle su coñazo a la puerta, pero se devolvió y le metió un carajazo tan duro que un vecino gritó: “Llegó la OLP”.

-Acurrúcame que tengo frío, –me canta Margot.

Por: Roberto Malaver / @robertomalaver

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