El chantaje de los cupos universitarios

28 Jun, 2015 | Haga un Comentario

UCV

Por: Luis Alexander Pino Araque

Parece que a algunas personas les irrita que le recuerden la historia y si se dicen verdades apasionadamente, es peor, porque entonces, quien las canta cual juglar “es un resentido y tierrúo marginal”.

Lo anterior afirmado viene a colación a propósito del ingreso o acceso a la universidad, que ha transitado de una forma bastarda y sobrehumana de acceder al cupo, tal y como sucedía en la llamada IV República, hasta llegar a nuestros días, en los que nos estamos estrenando en una nueva forma de ingreso justo, ponderado y con la intención de dar acceso a la educación universitaria como un derecho humano y social, que desde el Comandante Hugo Chávez se está convirtiendo en algo tan natural que dejamos atrás toda aquella pesadilla del Freddy Krueger que representó en la vieja República, la que adelantaba pininos hacia la privatización de la educación universitaria.

Y no es un secreto lo que dijo la honorable y siempre ponderada Fiscal General de la República (FGR), Luisa Ortega Díaz, a quien los fariseos y moralinos universitarios quieren llevar a la hoguera. Ella dijo que la tierra era redonda. Y, diríamos que hasta hace poquísimo, casi que en un nanotiempo, no fueron pocas las jóvenes doncellas que ofrendaron su sexo a algún enfermo sexual que les cobró de esa manera por darle o conseguirle un cupo en la universidad pública.

Tampoco es mentira todo el tráfico de influencias que se manejaba para conseguir un cupo, la venta del mismo y la discriminación que los pobres siempre tuvieron desde el mismo momento en que ingresaron al bachillerato a estudiar en colegios públicos, porque otro secreto a gritos es el abultamiento de las notas que estilan en los colegios privados, en beneficio de quien pague, es decir, de los hijos de los llamados “clase media” que como media clase y remedo burdo de la burguesía, han dejado sus sueldos y se han hipotecado para que el fruto de su amor pueda codearse con el hijo del burgués y pueda acceder a la universidad, que a su vez, fue y sigue estando diseñada al servicio del Estado burgués, de sus intereses, que en nada se corresponden con los intereses de este nuevo modelo de Estado y de sociedad que estamos bregando y parteando, lentamente, como todo proceso de cambio democrático.

En el pasado nada lejano, a los pobres e inermes de esta tierra solo les quedaba echarse en una colchoneta en huelga de hambre, de verdad verdaíta, expuestos a que, por ejemplo, la policía al servicio del viejo gobernador y ministro adeco, Antonio Ledezma, los asesinara o llevasen presos por vagos y maleantes.

Hoy, el obrero presidente, Nicolás Maduro Moros, ha hecho realidad el sueño del Comandante Chávez, quien nunca ambicionó otra cosa que no fueran los sueños del Pueblo, de nuestros hijos, los hijos del Negro Primero. Ahora, esa ambición no es más que la del ingreso a la universidad pública, sin traumas, sin comprar el cupo, sin caminos verdes, sin prostituir y malear a muchachos y muchachas, estrenando una nueva forma de acceso a la educación universitaria, de manera justa y equitativa, considerando el promedio de rendimiento académico, la estratificación social, vocación, habilidades y destrezas, a cada quien según sus cualidades, como un derecho inalienable, que se concretó en el novísimo Sistema Nacional de Ingreso (SNI), que seguramente, tiene su margen de error, en el complejo sistema computarizado y blindado, susceptible de perfeccionamiento y alejado del maquiavelismo de las anacrónicas, segregacionistas y sectarias “Pruebas Internas” o las eufemísticamente, llamadas “Pruebas Vocacionales”, que no midieron vocación, sino que sirvieron para descartar a unos jóvenes a los que se lanzó a la calle y se les descartó cual bagazo de trapiche, luego de moler a los que respondieran a sus patrones de conducta y acertaran solo lo que de ellos esperaban en dichas pruebas, para luego, introducirlos en un microsistema en donde les enseñan aún que son una élite por encima del resto de los mortales, porque en la ignorancia aprendida, todavía los pseudoacadémicos, los entogados de estupidez enseñan que existe la “educación superior”, anacronismo conceptual y enraizamiento de una ideología fascistoide.

En este año 2015, las autoridades universitarias de las emblemáticas universidades que están trabajando firmemente por derrocar al Presidente Nicolás Maduro y mantienen una actitud hostil contra el Estado, han desacatado la instrucción dada desde el Consejo Nacional de Universidades (CNU) en cuanto a eliminar el viejo sistema de ingreso con pruebas internas y han convocado a las mismas, desestimando el nuevo SNI, para generar una crisis de gobernabilidad según los cálculos planteados desde la AVERU, con el apoyo de la federación de asociaciones civiles de profesores, cuya figura jurídica es la misma que la de los Scouts de Venezuela o la Legión de María, ya que éstos no se sienten trabajadores académicos y les importa un rábano la Ley Orgánica del Trabajo, de las Trabajadoras y de los trabajadores (LOTTT), quienes de metiches, al no ser de su competencia, lanza en ristre, la FAPUV y sus apus, han declarado que no aceptaran a las y los bachilleres que han resultado asignados por el SNI, mientras que adelantaron pruebas e inscripciones de los escogidos por ellos, para, de manera bastarda, poner a pelear a bachilleres por cupos y generar una crisis al Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (MPPEUCT), maniobra macabra en la que dichas autoridades universitarias, incluso, se han atrevido a poner a los bachilleres representantes de federaciones de centros universitarios y centros de estudiantes de algunas de esas universidades a que rechacen a otros bachilleres, haciendo el triste papelito del semanero chismoso de escuelita, generando odios entre iguales, solo que unos, como muchacho de mandado de estas autoridades universitarias, están estudiando y los otros, con sus cupos asignados como derecho inalienable, son rechazados por los de su misma clase. ¡fin de mundo, pues!, con los desclasados a los que se les enseñó a ser sectarios con los de su propia clase, en universidades en donde la ignorancia aprendida y la pena étnica se imponen, escudados cobardemente en un concepto particularísimo de “Autonomía Universitaria”, que en nada se parece al noble concepto que de ella existe en el artículo 109 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV: 2000).

En fin, este derecho humano al ingreso a la educación universitaria (que no es educación superior), es inalienable y, es, fundamentalmente, un hecho concreto que no tienen vuelta atrás, a pesar de las maniobras del fascismo disfrazado de academia con pseudoacadémicos, que fuerzan por las restitución del pasado neoliberal. Afortunadamente, tenemos a una generación de oro, entre mujeres y jóvenes evolucionarios, que irán a la Asamblea Nacional, a profundizar la revolución, legislando con el Pueblo y para el Pueblo, de donde partearemos una nueva e impostergable Ley de Educación Universitaria (LEU), que acompañará la transformación de las universidades, desde el movimiento estudiantil y la Comuna, como únicas garantías hacia un nuevo modelo de universidad, que no es el que todavía nos parasita y fuerza por la restauración de la IV República.

@DifundeLaVerdad